Cumple 24 años la Procesión del Silencio

El pasado 2 de abril se llevó a cabo en Oaxaca La Procesión del Silencio que tiene como fin expresar el pésame a la Virgen por la muerte de Jesús.

Recuerdan el pasaje bíblico.

Recuerdan el pasaje bíblico.

La Procesión del Silencio desde 1986 ha ido adquiriendo año con año un fuerte arraigo entre las celebraciones de la Semana Santa en Oaxaca. Esta procesión solemne de carácter luctuoso tiene como fin expresar el pésame a la Virgen por la muerte de Jesús; se guarda silencio al paso de las imágenes religiosas que salen este día de sus templos, parroquias o iglesias, adornadas con flores, sostenidas por hombres y mujeres devotas.
Al respecto la Coordinadora General de Desarrollo Municipal, Luz Divina Zárate Apak, indicó que como cada año se contó con la participación de estandartes y relicarios de las Cofradías de Oaxaca, penitentes con los pies descalzos, encapuchados cargando una cruz en señal de arrepentimiento, así como los feligreses de las distintas parroquias.
Proseción del Silencio.

Proseción del Silencio.


“En cada uno de los participantes se puede apreciar su fe y veneración durante el recorrido por las principales calles del centro histórico acompañados de la tradicional chirimía y el tambor con sonido de duelo. Este acto forma parte de nuestras tradiciones como oaxaqueños y se vuelve un punto de atracción para el turismo”.
La procesión del silencio se realizó el pasado viernes 2 de abril a las 18:30 horas, iniciando el recorrido en la Parroquia de la Sangre de Cristo, Andador de Macedonio Alcalá, calles de Gurrión, 5 de Mayo, Armenta y López, Hidalgo, Valdivieso y nuevamente Andador Macedonio Alcalá, llegando nuevamente a la Parroquia de la Sangre de Cristo para finalizar el recorrido.
La Procesión del Silencio lleva un orden programado: primero la cruz y los ciriales que preceden a toda procesión; después los estandartes bordados en plata o en oro, portando Relicarios con antigüedad que los convierte en piezas de museo, siguiendo las damas de la Tercera Orden de Santo Domingo, acompañando al Señor de la Columna, hermosísima talla del siglo XVII que se venera precisamente en este Templo.

El silencio es total, la chirimía y el tambor con su ritmo ancestral rasgan el silencio tristemente y así comienza la Procesión, con una caminata lenta, ordenada, fervorosa, silenciosa, con un respeto poco usual.

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