
El Censo del 2010 contará a cada residente de Estados Unidos, pero al mismo tiempo me pregunto… ¿Nos querrá confundir sobre nuestra identidad?
El Censo es un evento requerido por la Constitución de Estados Unidos que ocurre cada 10 años. El primer Censo se llevó a cabo después de la guerra de Independencia en 1790 bajo el mandato del entonces Secretario de Estado, Thomas Jefferson, y desde entonces, se han realizado 21 censos federales.
El motivo del Censo es contar a cada residente de Estados Unidos, y el resultado ayuda a redistribuir el número de congresistas, votos electorales y fondos para programas gubernamentales.
En lo particular, este Censo llama la atención por lo sencillo que es de contestar, pero al mismo tiempo es motivo de dudas de identidad, particularmente entre los hispano-americanos por dos preguntas que nos tienen “rascándonos” la cabeza.
La pregunta número ocho alude a nuestro origen geográfico: “Es la persona de origen Hispano, Latino o español” y podemos responder con: No lo somos o Si lo somos, y podremos especificar a nuestro origen como: Mexicano, Mexicano-Americano Chicano; Puertoriqueño; Cubano u otro, ya sea argentino, Colombiano, Dominicano, Nicaraguense, Salvadoreño, Español, etcétera.
Esta pregunta ayuda a las agencias federales a monitorear conformidad con regulaciones anti-discriminatorias como los Actas de Derechos de Votante y Derechos Civiles. Gobiernos locales y estatales podrían usar los datos para ayudar a planificar programas bilingües para gente de origen hispano.
Enseguida, a la pregunta número nueve nos pide que determinemos nuestra raza “¿Cuál es la Raza de la Persona?” Esta es una pregunta cargada de incertidumbre porque en primer lugar, ser hispano, mexicano, argentino, etcétera, no determina nuestra raza. Las razas humanas se componen de 3 grupos, blanca, negra y asiática, y mezclas de éstas determinan las numerosas sub-razas.
Y me pregunto ¿qué debemos responder? – Somos blancos, negros, indo-asiáticos, filipinos, coreanos, etcétera, o ¿somos una combinación de dos o más razas? A primera vista no vemos una clasificación escrita que nos identifique quiénes somos. Aunque hay mucha gente de descendencia hispana quienes podrían describirse como blancos y negros, la gran mayoría pertenecemos a un grupo al parecer indefinido.
El Censo nos pide que seamos nosotros los que decidamos qué raza somos, si es que no nos consideramos alguna de las razas antes mencionadas. Y ahí está el dilema. Podríamos marcarnos como mezcla de blanco con indios, americanos, o solamente marcar esta última y escribir el nombre del grupo de nuestros antepasados ya sea azteca, tolteca, olmeca, maya, tarahumara, huicholes, etcétera.
La segunda opción, es marcar el cuadro “Otra Raza” y escribir a subraza que predomina más entre los hispanos: Mestizo.
La información que proviene de ésta pregunta es usada para determinar que las prácticas de empleo sean justas, para monitorear desigualdades raciales en características como salud y educación, y para planificar y obtener fondos para servicios públicos. Gobiernos estatales usan estos datos para determinar los límites de distritos de votación.
Es muy importante ser contado para que nuestras comunidades puedan recibir mejores beneficios. Toda la información proporcionada es privada y no se compartirá con ninguna agencia gubernamental. James T. Christy, Director de la Oficina Regional de Los Angeles, Oficina del Censo declaró: “Nadie puede obtener acceso a los datos del Censo. Están completamente seguros”.
Si aún no ha enviado por correo su formulario con la información, hágalo hoy porque es la fecha límite.
¿Quiénes Somos?
Para esta semana, el comentarista Ricardo Flores opina de cómo el Censo 2010 mantiene a los latinos consultando su árbol genealógico para determinar qué raza son para poder contestar la pregunta nueve del cuestionario
